Guantánamo
es la provincia más oriental
de Cuba y limita con la base naval estadounidense de la Bahía
de Guantánamo. Ocupa
el décimo lugar entre las provincias del país
por su extensión y el undécimo por su población.
En
esta región predomina el relieve con elevaciones,
hacia el norte y al este noreste las montañas de
Nipe-Sagua-Baracoa con la altura predominante en la Sierra
del Curial, pico El Gato (1.181 m); al suroeste parte de
la Sierra Maestra que se alterna con valles como los de
Guantánamo, Guaso y Sabanalamar.
La
principal laguna es La Salada y sus mayores embalses son
La Yaya y el Jaibo.
La
arquitectura de Guantánamo y su cultura son diferentes
de las del resto de Cuba. La provincia está sólo
a 80 km de Haití en su punto más cercano,
a través del Paso Windward.
Guantánamo
tiene también un alto número de inmigrantes
de Jamaica, razón por la cual muchos edificios son
comparables con los del barrio francés de Nueva Orleans.
Las
montañas Nipe-Sagua-Baracoa dominan la provincia,
dividiendo tanto el clima como el paisaje. La costa septentrional
es la región más húmeda del país,
mientras la meridional es la más caliente.
****
Baracoa
llamada también la Ciudad Primada, se encuentra situada
en la provincia de Guantánamo.
Los
principales productos de la región son los plátanos,
el coco y el cacao.
La
ciudad fue fundada en 1511 con el nombre de Nuestra Señora
de la Asunción de Baracoa por el conquistador español
Diego Velázquez que ostentaba entonces el título
de Adelantado. Es el más antiguo asentamiento de
la Isla después de la llegada de los colonizadores
españoles y de ahí debe su nombre de Ciudad
Primada. En 1518 recibió el nombramiento de ciudad.
Fue la primera capital y el primer obispado de la Isla.
La ciudad es bañada por el río Miel y entre
sus atracciones naturales se encuentra el río Toa,
marcado por numerosas cascadas, siendo la más conocida
El Saltadero con 17 metros de altura´´ y las
montañas del Yunque que debe su nombre a la similitud
de la misma con la pieza que usan los herreros.
En esta ciudad se conserva dentro de una vitrina y con un
pedestal de plata la Cruz de la Parra, símbolo de
la cristianidad, que trajera Cristóbal Colón
en su primer viaje. Se presume que el nombre de la ciudad
provenga de un vocablo aborigen que significa “presencia
de mar” en franca alusión al ambiente marino
que contrasta con las montañas y los ríos
de la región de gran belleza natural.
El
acceso a la ciudad por tierra constituye una aventura ya
que hay que recurrir a una vía muy peculiar que serpentea
entre las montañas y que lleva el nombre de la Farola.
Esta carretera cuenta con 11 puentes colgantes y su punto
más elevado son los Altos de Cotilla, a más
de 600 metros sobre el nivel del mar.
El dominio español dejó sus huellas en las
construcciones de la localidad entre las que destacan las
fortificaciones de El Castillo y La Punta y los torreones
de Joa y del Cementerio. Durante los siglos XVI y XVII al
estar Baracoa incomunicada del resto de la isla por tierra,
hizo que su escasa población comerciara de contrabando
con franceses e ingleses. A principio del siglo XIX se instalaron
en Baracoa numerosos colonos franceses que huyeron de la
revolución independentista de Haití, y se
dedicaron al cultivo del café y del cacao, de ahí
la influencia francesa que existe en Baracoa y en muchas
parte de la provincia de Oriente.
La gastronomía de la región es muy peculiar
con platos como el Bacán confeccionado a base de
plátano verde que se envuelve en hojas de plátano
de la misma forma que el tamal de maíz en hojas.
Para los amantes del dulce la mayor atracción es
el Cucurucho, una especie de jalea de coco, naranja y piña
que se envasa en un cono hecho de yaguas.
|